Un timbre melancólico en los arrabales sudamericanos.


Hay nostalgias en el aire de Buenos Aires. Siempre las ha habido. En cada nota de bandoneón de esa ciudad porteña parece resonar una historia íntima, un pensamiento triste que se baila, y una memoria que viene del mar.
Así de peculiar es la atmósfera que rodea a ese instrumento de viento, cuyo timbre melancólico y profundo, te lleva al corazón de un género que de muchas maneras transformó el alma humana desde que surgió en Río de la Plata.

Su llegada a los arrabales sudamericanos tuvo lugar a finales del siglo XIX, cuando la migración europea recaló en América trayendo consigo los medios para cantar sus penas.
Desde entonces, se convirtió en el alma inconfundible de las orquestas de tango.
Marcado por el abandono y desarraigo de quienes dejaron el alma en el lugar de donde venían, el estilo de música que produce el bandoneón encontró su hogar en la capital porteña, marcando para siempre la identidad argentina.

Nostalgias y esperanzas fueron convertidas en un arte eterno y universal, reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad por esa capacidad para transmitir memoria y emociones.
Su manera de entender el alma humana y su naturaleza, las pasiones y vicisitudes en tiempos donde se gestaba la identidad porteña, hicieron del género el protagonista por excelencia de los entornos culturales de Buenos Aires.

No puede hablarse de ella sin traerlo al relato, porque el mundo conoció esa música por las tonadas de Carlos Gardel y muchos grandes del cono sur, cuyas venas son esenciales para entender el tejido de América.
Con un aire de dolor por la vida, el tango es una filosofía, una forma de vivir y de ver el mundo.

Muchos lo describen como un baile, pero es más que eso: es una sensualidad, un canto a la fatalidad del destino, que transmite melancolía y nostalgia.
Una expresión que de muchas maneras ha descrito profundidades y abismos del corazón humano. En Argentina dejó de ser un ritmo de los arrabales para colonizar toda una ciudad, todo un país, para convertirse en su identidad.

En sus inicios se interpretaba en cafés, patios y conventillos como una música de mala fama, pero luego el orgullo de haber nacido en Buenos Aires hizo que esta música se metiera en el alma porteña y su espíritu prendiera en muchos lugares al mismo tiempo.
Se le considera música y poesía; alma y vida. Pero lo cierto es que es mucho más que un ritmo, un baile, una tonada. Es un universo y una manera de habitar el mundo.
Su lenguaje críptico se basa en el lunfardo, un argot popular originado en Río de la Plata por la mezcla de europeos.

Ese vocabulario coloquial cuyas palabras provienen del genovés, italiano y otros fue enriqueciendo todo un universo bucólico que le dio una característica especial al tango y elevó a la categoría de arte ese lenguaje.
Hablar de algo así tan querido, tan entrañable en el espíritu y la identidad de Buenos Aires encierra un gran compromiso. Es por eso que no podía faltar en mi recorrido la visita al museo de Gardel, quien fue la voz y la magia de esa música.
Gardel fue uno de los grandes mitos del género. El encarnó el tango y con él estremeció la fantasía de la época que le tocó vivir.

Como ícono de esa identidad, su espíritu sustentó junto a otros grandes la industria cultural de una ciudad que siempre se supo narrar y que en todos los tiempos fue un referente de los más importantes de América.
Con el tango, la literatura, la arquitectura y todo lo que entró con los aires europeos se fue tejiendo el tapiz de Buenos Aires, una mezcla de esplendor y nostalgia, de un aire entre lo bucólico y lo fastuoso, entre lo impresionante y lo poético.

La influencia francesa marcada en su arquitectura le dio espectro de grandeza, el fútboll definió su ADN, pero lo que hizo el tango y la literatura no hay como nombrarlo.
Y así quedó en el imaginario histórico: como la ciudad que lleva detrás la leyenda de los bandoneones que cruzaron el Atlántico con aquel timbre penetrante y particular que dio identidad a toda una nación.



El tango como muy bien explicas, se ha mantenido como uno de los géneros musicales cuya presencia a pesar del paso del tiempo ,sigue resultando familiar en todo el mundo,por el contenido de su letra y su música q es de las más conocidas.