top of page

Buscando de puntillas en los rastros de la Antigüedad.

  • Foto del escritor: Sissi Arencibia
    Sissi Arencibia
  • hace 11 minutos
  • 4 min de lectura

Convertido en símbolo de los misterios atlánticos al igual que los registros de Platón, el mapa de Kircher es, tal vez, la única reseña cartográfica del reino insular perdido, de aquello que pudo haber existido y desapareció bajo el silencio del mar.


Elaborado en el siglo XVII por el erudito jesuita alemán Atanasio Kircher, el mapa muestra una gran isla situada en medio del océano Atlántico, entre Europa y América, sobre la que puede leerse la inscripción latina Atlantis.


El océano es un espacio cargado de enigmas. Muchos pensadores creen que bajo sus aguas reposan restos de mundos desaparecidos, como el reino insular al que hacía referencias el filósofo griego en sus Diálogos.


Representar cartográficamente la Atlántida fue un paso osado para aquel hombre del Renacimiento, con una imaginación desbordante y una forma muy peculiar de ver el Planeta.


El mapa apareció en su obra Mundus Subterraneus (1665), un vasto tratado donde intentó explicar los secretos internos de la Tierra, los volcanes, los océanos y los grandes fenómenos naturales conocidos en su época.


La pieza recoge la visión de Kircher, quien dio forma, contorno y montañas a la idea de Platón.


Basado en los enunciados del filósofo griego sobre la poderosa civilización presuntamente desaparecida bajo las aguas, tras una catástrofe gigantesca, Kircher hizo del mito un hecho geográfico en la época del Renacimiento.


Él dibujó lo que creyó era el mapa definitivo de esa tierra y la sitúa cerca de las columnas de Hércules (hoy el estrecho de Gibraltar), las cuales marcaban el límite del mundo conocido para los antiguos.


Justo en esa masa de agua que conecta al Atlántico con Gibraltar hay una serie de montañas submarinas conocidas como la dorsal meso atlántica, una zona tectónicamente activa que produce movimientos que hacen emerger elevaciones y provocan hundimientos.


Para los historiadores, ello se apega a las revelaciones escritas por el filósofo de la antigüedad.


Además de su belleza antigua, lo notable del mapa de Kircher es el modo en que refleja la mentalidad de una época, fascinada por las antiguas culturas, los descubrimientos, las leyendas, los relatos clásicos y las tierras desconocidas.


Esa aproximación cartográfica y las aventuras que se suscitaron en ultramar para hacerse con las tierras descubiertas en el nuevo mundo volvieron a ubicar a la Atlántida en primer plano, y no ha dejado de estarlo desde entonces.


Varias son las expediciones que investigan el suelo marino de las latitudes próximas al Atlántico siguiendo las pistas de Kircher, apodado el jesuita de los mil saberes.


Buscando de puntillas en los rastros de la Antigüedad, expertos han dado con restos en las islas Azores, han detectado anomalías frente al estrecho de Gibraltar y avistado estructuras submarinas frente a Cuba.


Por eso el Caribe y especialmente la isla no dejan de estar en el foco. La posición geográfica del enclave y las diversas leyendas surgidas alrededor de sus costas, suscitan el interés de muchos.


A pesar del desconcierto que durante siglos causara la sola mención de la Atlántida, encontrar el reino insular perdido y el famoso templo de Poseidón está entre los más fuertes motores de búsqueda de la actualidad.


Su hallazgo estaría entre los más importante de todos los tiempos.


La falta de pruebas no ha impedido que los soñadores sigan buscándola. Tan solo el hecho de que Platón la mencionó en dos de sus diálogos socráticos Timeo y Critias, en el siglo IV a.n.e, es suficiente para perseguir su rastro.


Presentada como un estado sofisticado, la isla aparece como una potencia militar que existió nueve mil años antes de la época del legislador ateniense Solón, quien -según Platón- es la fuente del relato.


Se la describe como más grande que Libia y Asia Menor juntas y su poderío fue tal que llegó a dominar el Mediterráneo hasta ser detenida por la ciudad de Atenas y desaparecer en el fondo del mar ante un gran diluvio.


Abundante en recursos, la Atlántida era favorecida por Poseidón. Había en ella  toda clase de minerales, destacando el oricalco (una aleación llamada cobre de montaña) más valioso que el oro para los atlantes y con usos religiosos.


Se dice que en Egipto se preservó el recuerdo de la historia, geografía, organización y gobierno de aquella isla escarpada que - miles de años más tarde- llegó a conocimiento de Solón y, a partir de sus relatos y un manuscrito, a Critias, el narrador.


El discípulo de Sócrates cuenta una historia que de niño escuchó de su abuelo y que este a su vez supo de Solón, a quien se la habían contado sacerdotes egipcios en Sais, ciudad del delta del Nilo. 


La descripción detallada de aquel reino que comprendía una montaña rodeada de círculos de agua, una red de canales y una espléndida acrópolis, con el templo a Poseidón, la hace parecer una historia verdadera.


Hoy no se sabe si su existencia es real, si se trata de una invención literaria, o si con ella se creó una parábola sobre el poder, pero su sola mención inspiró innumerables expediciones infructuosas.


Su historia resurge en cada época en la medida en que cambia la visión del mundo. Desde la era de las exploraciones hasta nuestros días, continúa dando de qué hablar.


Aunque la investigación moderna la descarta como histórica, muchos admiten la posibilidad de que el mito se inspire en un fondo de realidad. Porque, lo cierto es que no han sido pocas las ciudades descubiertas, que en un momento fueron tragadas por el mar.


En los mundos imaginados por Julio Verne se habla de ella. En Veinte mil leguas de viaje submarino, el autor hace que los protagonistas de su obra de ficción visiten las ruinas de una ciudad sumergida en el fondo del Atlántico.


Esa serie de viajes extraordinarios junto al capitán Nemo por los misterios del océano, la capital de lo que pudiera ser el imperio desaparecido, los textos de Platón y el mapa de Kircher, harán siempre de ella un tema expectante.

 

 

 

Comentarios


la suerte de mis pasos logo.png

Sobre este blog

Mis pasos han tenido la suerte de andar muchos caminos. Algunos con curvas que me hicieron caer; otros filosos en los que superé pruebas dolorosas y muchos gratificantes, que me llevaron a cumplir el sueño de explorar el mundo. Leer más.

¿Mantenerte actualizado

¡Te espero pronto!

© 2022 Creado por Art Cut 

  • Facebook
  • Instagram
  • Twitter
bottom of page