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El privilegio de ser viajera sobre esta tierra.

Foto del escritor: Sissi Arencibia
Sissi Arencibia
hace 9 horas
3 min de lectura

Decía Montaigne, que la mejor dirección es aquella que te lleve más lejos. Y bajo esa guía he marchado desde que leí sobre ese escritor y filósofo imprescindible del Renacimiento francés, que apostó por la búsqueda de la mejor manera de vivir.


La vida, argumentaba, no necesita un manual de instrucciones, ni una doctrina. Ella contiene todo lo que te hace falta para caminar por ti misma. Sigue su curso y su ritmo, y vívela con alegría.


Hablaba de no aprender a vencerla, sino de caminar junto a ella. De escuchar sus estaciones, aceptar sus pérdidas, celebrar sus encuentros y agradecer, incluso en los días grises, el privilegio inmenso de haber sido viajera sobre esta tierra.


Creo que dentro del secreto que nos legó estaba el descubrir sobre la marcha lo misterioso que ella guarda, sin preocuparnos por saber adónde llegar.


Desde entonces, intento ir cada vez más lejos. Procuro que cada cosa que haga lleve adherido el placer que me causa hacerlo. También la aventura.


Así como los grandes viajeros enfilaban al oeste siguiendo las estrellas, mi mente puede anticipar las maravillas de cada nueva tierra por descubrir y rescatar ese hilo existente entre la historia, la literatura y la memoria cultural de un pueblo.


Hay un entusiasmo orgánico en escribir cada semana en este blog. No espero que ello me de fama o dinero. Escribo, porque amo el proceso, porque el placer de contar una historia alimenta mi inspiración.


Lo que aquí plasmo termina dando forma a mi realidad, me define como individuo y ayuda a replantearme en todo momento. 


No considero una fuente de entretenimiento mejor que esta, la cual termina por llenar mis días.


Viajo, porque es de las pasiones más fuertes que arrastro. Porque los nuevos horizontes enriquecen mi espíritu y hacen que mi vida se debata entre sueños, expectativas, proyecciones y visión de mundo. Eso no lo cambiaría por nada.


Leo, porque no hay un hábito que considere más importante que ese. Crecí en el refugio fabuloso de los libros, seducida por relatos irresistibles y eso me llevó a mundos legendarios antes de que yo siquiera soñara con poner un pie en ellos.


Ellos me mostraron el poder de la palabra escrita y el alcance de esos grandes personajes que fueron moldeando mi vida y alineando el material de fondo que nutre mis semblanzas. Mi inclinación a contar historias parte de haberlos tenido conmigo.



Esas tres pasiones hicieron alquimia en mi vida. Me ayudaron a transformar el mundo en palabras. Hoy puedo encuadrar mis experiencias, porque ellas hicieron la magia para que pudiera examinar mi presencia en el mundo.


Hasta que este blog se hizo real en mi mente, no sabía por donde empezar. Pero resultó un poderoso punto de partida limitarme a ordenar mi propia vida.


Poco a poco los ambientes conocidos, los placeres que me son afines, el valor aprendido, las andanzas, las lecturas y los viajes por el vasto mundo, fueron tornándose un testimonio que salió del silencio.


Comenzar por ahí dio a mi proyecto ese cuerpo que yo quería. Soñaba con viajar y contar historias. Y, si pude llegar tan lejos, es porque aprendí a disfrutar el proceso; porque me propuse sacar a la luz esa riqueza y contribuir a darle forma a mi legado.


Seguí el ritmo de mis manos, la sinfonía del corazón y todo el amasijo de recuerdos que guardaba en mi mente para que La suerte de mis pasos se convirtiera en un intento de dar sentido a mi vida y preservar la memoria.


Mi blog no es una opción financiera dentro de mi vida; es un conducto para lograr que los recuerdos no se queden en el camino, ni desaparezcan.


Poder dar ese giro tan positivo a mi historia personal a través del poder de la narrativa es una de las cosas que me hace sentir orgullosa. Ello me da lenguaje y buenos argumentos para expresar lo que siento.


Por eso Montaigne está tan presente en esta etapa de mi vida. Lo traigo a recuento porque él me recuerda que todos somos viajeros inseguros, aprendices de nosotros mismos, con el poder de conservar la lucidez y la capacidad de asombro.


En un mundo apresurado, él nos invita a detenernos. En una época de estridencias, nos enseña el valor del silencio y en medio de las certezas inflexibles, nos ofrece el refugio de la duda fecunda.


Cuatro siglos después, continúa siendo un contemporáneo y su voz recordándome la necesidad de continuar en este viaje y de ir cada vez más lejos.



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Sobre este blog

Mis pasos han tenido la suerte de andar muchos caminos. Algunos con curvas que me hicieron caer; otros filosos en los que superé pruebas dolorosas y muchos gratificantes, que me llevaron a cumplir el sueño de explorar el mundo. Leer más.

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