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Eso que te impulsa a cruzar el puente movedizo.

  • Foto del escritor: Sissi Arencibia
    Sissi Arencibia
  • hace 32 minutos
  • 4 min de lectura

Si de algo estoy segura es que hay mucho sentido en los colores de mi historia. Aunque yo no la pueda mirar del todo aún y me falten respuestas, soy parte de ese gran telar, donde cada hilo importa y cada hebra se intercepta en los planes que fueron trazados.


Quien ha sido guiada a encontrar sentido, puede decir eso. Haya estado lista o no, mis aventuras tienen mucho que ver con ese convencimiento, que es el mismo que arrastró a Tom Sawyer a izar las velas un día.


Amé ese personaje creado por la pluma de Mark Twain, porque él evoca todo aquello que el genio de la literatura de ficción pensaba acerca de los riesgos y de aventurarse para hacer que la vida valiera la pena.


Por lo menos el deseo de escapar a una isla, disfrutar de esa nueva libertad jugando a ser piratas y la búsqueda del tesoro enterrado, estuvo en los míos igual que en los de aquel niño del imaginario estadounidense.


Travieso, astuto y con gran imaginación, Sawyer es considerado el prototipo de niño aventurero en la literatura universal. Es un personaje que invita a conservar el espíritu de curiosidad y asombro.


Su historia marca la transición de la inocencia a la madurez, que es ese puente movedizo que a veces cuesta cruzar.


Tenía por amigo un niño vagabundo que representaba la libertad absoluta. Su ideal tenía que ver con las creencias del propio autor sobre la desilusión que podía experimentar un individuo si no daba riendas a sus sueños.


Hacer lo que en verdad te importa es un potente cáliz, del cual yo siempre quise beber.

Eso me llevó a tirar las sogas de proa, a navegar hasta salir de la seguridad del puerto y atrapar los vientos con mis velas, igual que el niño que creció a orillas del río Misisipi.


Ir por ese camino me animó a explorar, soñar, descubrir y, por sobre todas las cosas, a tomar riesgo, que es algo que no puedes eliminar de la ecuación.


Todos vivimos o dejamos de vivir algo de eso en un momento de nuestras vidas. Casi siempre es un paso lo que nos separa de los sueños y cuesta tomar la decisión de darlo, de emprender el trayecto, cuando los vientos están en contra.


Asumir el riesgo y avanzar; ir a lo desconocido, donde no existe seguridad de nada, es lo que se exige de cada de uno de nosotros, porque es imposible cumplir el propósito si no es tomada esa decisión.


El camino muchas veces suele ser angosto, pero solo hay dos maneras de brincar el puente movedizo: con el deseo de llegar a la otra orilla y el placer de una vida bien vivida, o luchando con el miedo a cruzar por la probabilidad de caer.


Atreverse, aunque flaqueen las piernas, es la razón detrás de este escrito. Aún con obstáculos, es necesario avanzar hacia lo que parece imposible, porque ahí radica el crecimiento personal, cuyo mensaje transmite el libro.


Hay una línea que entrelaza los conceptos de riesgo, fe y puertas que se abren, cuando se trata de llegar a un siguiente nivel del camino.


Y todos los que así lo vemos hallamos sentido en los colores de nuestra historia, conocemos el papel que jugamos en la confección del tapiz y somos sabedores de que nuestros hilos se usan de muchas maneras.


Sabemos, sin necesidad de juicios externos, que mientras más dispuestos estemos a arriesgar y a exponer lo que creemos que vale, más seremos usados en el propósito asignado.


Saber lo que uno quiere e ir tras ello, es lo que importa en verdad.



La victoria cuesta, a veces tanto como nuestro propio ser, pero hay una decisión que espera entre lo que se quiere que seas y lo que eres, entre lo que estás llamado a ser y lo que aún no logras visualizar.


Honrar la vida es, entre otras cosas, marcar la diferencia, porque las oportunidades perdidas te persiguen por el resto de tus días. Eso que omitimos; que soñamos, pero que no hicimos; aquello a lo que no nos atrevimos, te ronda hasta el último suspiro.


Y eso es lamentable, tal y como dijo Mark Twain en una de sus más extraordinarias frases.


“Dentro de veinte años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por aquellas que si hiciste. Así que suelta las amarras. Navega lejos del puerto seguro. Atrapa los vientos alisios y despliega tus velas. Explora, sueña, descubre.”


El autor de Tom Swayer viajó extensamente, conoció innumerables culturas y apostó por descubrir el mundo. Su humor y perspicacia siguen inspirando a los viajeros de hoy, porque él estuvo entre los más destacados del siglo XIX.


Sus largas estancias en el extranjero le permitieron alcanzar la fama de escritor de viajes. Por eso sus palabras trascienden el tiempo, porque son reflexiones profundas sobre la experiencia del mundo.


Para él empezar era el secreto de salir adelante. Es lo que te impulsa a cruzar ese puente movedizo.

 

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Sobre este blog

Mis pasos han tenido la suerte de andar muchos caminos. Algunos con curvas que me hicieron caer; otros filosos en los que superé pruebas dolorosas y muchos gratificantes, que me llevaron a cumplir el sueño de explorar el mundo. Leer más.

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