top of page

Los ruidos legendarios crearon una conexión especial con Egipto.

  • Foto del escritor: Sissi Arencibia
    Sissi Arencibia
  • 6 nov 2025
  • 4 Min. de lectura


Pisar la tierra de Egipto ha sido a lo largo de los tiempos una llama inspiradora, porque sobre sus piedras y bajo sus aguas se siente el latido de una civilización asombrosa que se niega a ser olvidada.


En las tallas de sus paredes dormita el pasado y en sus piedras, erosionadas por siglos de viento y arena, hay un legado con un peso simbólico enorme.


Esa necesidad de los antiguos de comunicarse más allá del tiempo tiene en Egipto un sentido muy singular.


Por eso llegar allí fue toda una remembranza. Desde sus pirámides hasta los canales del Nilo, mi espíritu viajó muchos años por esa tierra, incluso antes de que mis ojos pudieran constatar el valor legendario que había en ella.


Cuando me embarqué en esa travesía sabía que había magia, sueños e ilusiones. Cabalgar por las arenas del desierto y sentir las experiencias que se viven al otro lado del mar, fue el catalizador de lo que vendría después.


Hoy retomo esas emociones para dar cuerpo a otra serie del país, porque nunca será suficiente lo que percibes cuando ves asomar el sol, iluminando el valle del Nilo y trayendo la sabiduría de Ra y de una cultura, cuya cosmogonía emana de la tierra.



O cuando percibes esa gigantesca cortina de arena que lo envuelve y que vio florecer muchas dinastías faraónicas, que dirigieron a lo largo de muchos siglos una forma de vida con ejes más sabios y poderosos.


Cuando te acercas, sientes ese pedazo de historia, que también fue atravesada por otras culturas.


Allí se junta el saber de los árabes, los coptos, los turcos, la espada de los mamelucos y la fuerza de los bereberes, que trasegaron durante milenios por esas tierras legendarias.


Egipto es un país bañado por el Mar Rojo y a través del cual corre el Nilo, un afluente que les permitió creer en las crecientes, construir mundos monumentales, y fomentar una cultura de mucha vitalidad.


Justo ese río, donde ha sucedido todo y donde nació todo, es un corredor de magia cósmica y es el mismo desde donde Cleopatra mostraba orgullosa a Julio César la majestuosidad de las pirámides de su región.


Los egipcios crearon una civilización sobre la base de sus aguas, hacia las que tenían una gratitud inmensa, porque ellas dieron el pie para crear maravillas sin tener que emplear la fuerza y la matanza.



Treinta dinastías se desarrollaron alrededor del Nilo. Por eso se dice que el don de Egipto está en el curso de ese afluente que para ellos fue tan pródigo que moldeó el espíritu y el corazón de sus hombres.


En sus orillas se estructuró el concepto de la vida y de la muerte de esa civilización.


Además de darles ciclos de fertilidad para tres cosechas –algo que ningún reino tenía en la Antigüedad- y proveerles del grano, les dio oficio y lo que necesitaban para vivir. Les produjo un orden cósmico y una sensación de estar protegido por los cielos.


La religión egipcia se estructuró sobre su esencia, porque el mundo para ellos siempre giró en torno a la fuerza del sol y a la generosidad de sus aguas. De ahí su carácter divino.


Han pasado algunos años desde que llegué a esa nación del Medio Oriente y todavía su mundo despierta en mí la misma capacidad de asombro que sintieron muchos, para los que constituyó una especie de frenesí pisar el suelo de Egipto.



Hasta Napoleón Bonaparte, el mito más poderoso de Europa, cayó rendido al pie de las pirámides durante la campaña de Oriente y fue capaz de llevar al mundo moderno a esa antigua tierra que él y sus hombres vieron por primera vez en 1790.


Al mando de una expedición de científicos y dibujantes, además de su maquinaria militar, el estratega hizo cuadrar a su ejército ante aquellos paisajes de arena que eran un espectáculo para sus ojos.


La célebre frase: “Deteneos soldados, cuarenta siglos de historia os contemplan”, quedó sellada a su andar por esas tierras, bordeadas por los desiertos arábigo y las extensas arenas del Sahara.


El de Egipto fue uno de los capítulos más refulgentes de su vida, porque ese personaje entendió que la ciencia y el arte tenían un lugar importante en la historia.  


Llegar a él fue igual de fascinante para mí. Los viajes, el blog y el poder de la creación cobraron vida a través de los ecos que durante años los libros me trajeron de ese país. Por eso fue el primero y más conectado de los viajes.


Esos ruidos legendarios crearon una conexión que muy posiblemente me lleve a él nuevamente.


Fue un sueño, anidado entre la mente y el espíritu, el que me permitió pisar Egipto; el que me llevó a descubrir ese mundo glorioso tallado en piedra que después de cinco mil años conmueve al más escéptico.



Hoy lo retomo, luego de algunos años de escribir las primeras impresiones en este blog, porque de esta nación siempre habrá mucho que hablar.


Desde la distancia uno vuelve a encontrarse con otras miradas y algo dentro te mueve a proporcionar más luces al relato sobre una civilización con una disposición espacial sagrada.


Un reino que conoció la inmortalidad a través de la construcción de unas pirámides, levantadas desde el alba de los tiempos y más antiguas que todo lo antiguo.


Al pie de ellas caí cautivada, como muchos a lo largo de los siglos. En medio del silencio que rodea a la única maravilla del mundo antiguo que queda en pie, agradecí como tantas veces el destino de mis pasos.


 

 

1 comentario


aidafuentes1942
aidafuentes1942
07 nov 2025

Qué emocionante Sissita te habrá sido visitar Egipto. Es impresionante todo lo que relatas acerca de esa cultura milenaria que pocos países poseen. Caminar por su desierto, observar el Río Nilo y sobretodo sus esculturas tan perfectas, que hasta el mismo Napoleón quedó impresionado, ha de haber sido uno de tus sueños más anhelados.

Te felicito y agradezco una vez más conocer sitios históricos a través de tí.


Me gusta
la suerte de mis pasos logo.png

Sobre este blog

Mis pasos han tenido la suerte de andar muchos caminos. Algunos con curvas que me hicieron caer; otros filosos en los que superé pruebas dolorosas y muchos gratificantes, que me llevaron a cumplir el sueño de explorar el mundo. Leer más.

¿Mantenerte actualizado

¡Te espero pronto!

© 2022 Creado por Art Cut 

  • Facebook
  • Instagram
  • Twitter
bottom of page